Si charlara Fabiano a Ocampo sobre ‘los
varios aspectos de la enajenación’, me imagino que sería un conversación como
este.
Fabiano:
¿Ocampo, le gustan a todos de sus amigos que viven por todas partes del mundo? Tiene suerte.
Ocampo:
Oh, Fabiano espero que yo pueda decir así, pero la verdad es que soy sola. Fui nacida y criada en Argentina pero mi
educación y mi crianza es tan europeo que en vez de hablar español, me gustaría
hablar francés, mucho de los argentinos no hablan francés.
Fabiano:
¿Francés, entonces por qué no le muda a Paris? ¿Hablan francés en Paris, no?
Ocampo:
Ya he vivido en Paris, me sentí la enajenación, un tipo de alienación porque no
soy francés. En Francia soy argentino y
cuando estoy en Argentina, soy francés, como le dijo, soy sola.
Fabiano:
Si, vivo en una comunidad agrícola, trabajo demasiado y la gente con quien hago
negocios están peligrosos y cruel. Me
siento como la tierra y mis animales son mis únicos amigos.
Ocampo:
¡¿Tierra, animales, amigos?! Que cómico Fabiano. No tuve amigos cuando fui joven, a menos tuve
mis libros.
Fabiano:
¿Libros? Quisiera aprender a leer,
¿Puede usted enseñarme Ocampo?
Ocampo:
No, lo siento, tengo que salir por los Estados Unidos para hacer una
presentación a Harvard sobre la importancia del analfabetismo de los campesinos,
¡Chao!
No hay comentarios:
Publicar un comentario