martes, 22 de enero de 2013

Fabiano y Ocampo


Si charlara Fabiano a Ocampo sobre ‘los varios aspectos de la enajenación’, me imagino que sería un conversación como este.

Fabiano: ¿Ocampo, le gustan a todos de sus amigos que viven por todas partes del mundo?  Tiene suerte.

Ocampo: Oh, Fabiano espero que yo pueda decir así, pero la verdad es que soy sola.  Fui nacida y criada en Argentina pero mi educación y mi crianza es tan europeo que en vez de hablar español, me gustaría hablar francés, mucho de los argentinos no hablan francés.

Fabiano: ¿Francés, entonces por qué no le muda a Paris? ¿Hablan francés en Paris, no?

Ocampo: Ya he vivido en Paris, me sentí la enajenación, un tipo de alienación porque no soy francés.  En Francia soy argentino y cuando estoy en Argentina, soy francés, como le dijo, soy sola.

Fabiano: Si, vivo en una comunidad agrícola, trabajo demasiado y la gente con quien hago negocios están peligrosos y cruel.  Me siento como la tierra y mis animales son mis únicos amigos.

Ocampo: ¡¿Tierra, animales, amigos?! Que cómico Fabiano.  No tuve amigos cuando fui joven, a menos tuve mis libros.

Fabiano: ¿Libros?  Quisiera aprender a leer, ¿Puede usted enseñarme Ocampo?

Ocampo: No, lo siento, tengo que salir por los Estados Unidos para hacer una presentación a Harvard sobre la importancia del analfabetismo de los campesinos, ¡Chao!

No hay comentarios:

Publicar un comentario